El Refugio

Share

Contar con un lugar donde acoger a nuestros buenos amigos es el sueño de cualquier protectora animal. Un espacio donde protegerlos del peligro, de la enfermedad y el maltrato, y de la incompresión e intransigencia humanas. Un refugio. Los pioneros del Buen Amigo consiguieron ese sueño.

Pero si conseguir esto es dificil, si no imposible sin el apoyo institucional o privado, más dificil es conservarlo. Es como si consigues el coche de tus sueños pero después no puedes pagar la gasolina, las reparaciones o el seguro. Ahí es donde está la labor titánica de todos los voluntarios que han pasado todos estos años por el refugio, que ya cuenta con más de dos décadas a sus espaldas.

Ha crecido en este tiempo y las de ahora son las segundas instalaciones. Está en un paraje de marisma en el extraradio del núcleo urbano de Los Palacios y Villafranca, muy cerquita de Doñana, y aunque el clima azota a perros y voluntarios en las tardes de estío y en los días rigurosos del invierno, las puestas de sol y el fresco al final de la jornada nos parecen el pago al duro trabajo diario cuando todos nuestros peluditos se aprestan al descanso en silencio.

Nuestro refugio es modesto, pero los perros tienen cuatro paredes y un techo, una cama donde echarse y lo suficiente para calmar su sed y su apetito. También tienen un espacio para correr un rato todos los días. Y también tienen caricias, mimos... y aprenden a vivir sin miedo.

También tenemos una clínica que no está mal, donde se atienden y preparan a los animales para su adopción.

En fin, aunque hace falta muchos recursos para mantener y mejorar nuestro refugio, lo suplimos con el esfuerzo y el buen hacer de nuestros voluntarios, pero ese es otro capítulo de nuestra historia y mientras lo contamos, nos basta con saber que disponemos de un lugar donde viven, por ahora, vuestros futuros amigos. Esperamos que no por mucho tiempo.

FUVI0111ADANALSCD