Mayo empieza una vida increíble

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Mayo acaba de ser adoptado, pero su adopción es de las que dejan huella y restaura la esperanza de encontrar cada vez más personas con la sensibilidad y el coraje suficientes para cambiar las cosas. Así son Bea y Zaca, sus adoptantes.

Este perrito que lleva a cargo de El Buen Amigo desde octubre de 2012, fecha en que fue rescatado de una casa en Vetaherrado, donde ha sufrido un infierno, en el que compartía con Abril, su compañerita inseparable, un cuartucho sucio, frío y maloliente del que no salían nunca.

Cuando llego a la residencia de Casa de Mascotas, donde ha estado hasta este año, no tenía prácticamente pelo en la mitad de su cuerpo y el miedo que tenía no le daba descanso. Era penoso ver como él y Abril buscaban consuelo el uno en el otro haciendo un ovillito de autoprotección contra el mundo. Desgraciadamente Abril falleció y el tuvo que adaptarse a la vida de la residencia en compañía de otros compañeros y gracias a la labor de Eva, la directora del centro, recuperó su salud y su pelo, que ahora luce espeso y brillante, y con mucha paciencia comenzó a trabajar su autoestima y a enseñarle a pasear con correa, con la misma paciencia que los voluntarios han intentado integrarlo y socializarlo desde que entró en el refugio. Algunas manos amigas consiguieron que se acercara y el solo quiere esconder su cabecita en su regazo.

Paseando con Eva

Por eso el día de su adopción ha sido muy especial y emocionante para los que han participado de ella. La misma Virginia, nos lo ha relatado en su post: 

“Cuando hoy me levanté temprano para ir al refugio tenía dolor de barriga. Creo que era el presagio de lo que se avecinaba, los nervios por todo lo que iba a pasar hoy.
Mi compañera y amiga Beatriz Rando González y su pareja Zaca, se habían enamorado de uno de nuestros invisibles del Refugio, y había llegado el día de ir a recogerlo.
Mayo, un perro de 4 años que fue recogido hace dos en lamentables condiciones, de donde vivía con una persona que tenía síndrome de Noé. Su estado era tal cuando llegó, que aunque se recuperó ha vívido crisis en los que se contempló la posibilidad de dormirlo para siempre. Pero siguió adelante, se recuperó y llevaba ya dos años con nosotros.

Mayo le tiene terror a los humanos. Pero hoy ..., hoy ha sido diferente.
Hemos vivido emociones muy intensas, sobre todo en el momento en el que Mayo comenzó a comer de la mano de Bea, su adoptante. En ese momento ya no pudimos aguantar y Susana, Bea y yo rompimos a llorar como tres magdalenas.
No hay que perder la esperanza, los milagros sí existen. Aquel perro invisible para todos hoy comienza una nueva vida. Nunca podré olvidar mañanas como las de hoy, donde todo cobra sentido.
Gracias también de corazón a Susana, nuestra limpiadora, porque es un ángel para los perros, cada día lo tengo más claro y siento una admiración total por ella
Y por supuesto a Bea y Zaca por haber dado este paso tan importante, tanto para ellos como para nuestro Mayo. Os aseguro que vais a ser muy felices.
Qué fácil ha sido hoy poder desahogarme y soltar todo lo que llevaba dentro”

La emoción de estás palabras lo dice todo y justifica el título de este artículo, porque efectivamente todavía nos parece increíble que Mayo vaya a tener por fin su pedacito de cielo.

Además de a sus adoptantes a los que ya hemos agradecido su valentía, queremos dar las gracias a Eva Rodrigo, a Cándida y a los voluntarios que hicieron posible su rescate y al resto de personas que lo han mimado en la residencia y en el refugio.

 

 

Disfrutad con las fotos de este día:

¡Felicidades Mayo!

 


 

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