Pequeñas historias con Vilma

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La vida de Vilma esta llena de historias. Algunas, las primeras, fueron duras y tristes, y ya las contamos en su artículo “Vilma sin destino”, pero las últimas conocidas son felices y divertidas.

Los que la siguieron en su difusión ya sabrán que en agosto del pasado año su suerte cambió, y esta vez fue para bien, pues su destino la reclamó en Bélgica donde la esperaban Brent y Els, su nueva familia.

¿Como continúa su historia desde entonces? Vilma es feliz y sus parientes humanos son felices con ella, ¿qué más se puede esperar de una relación entre canes y humanos?. Dos pequeñas historias protagonizadas por Wilma[1] y que ellos nos relatan con orgullo, contribuyen a confirmar lo contentos que están con ella y lo acertado de esta adopción.

VILMA Y EL GATO PERDIDO

Un gato del vecindario se ha perdido, y sus dueños, que llevaban varios días buscándolo sin éxito, repartían folletos con sus datos en los buzones de las casas cuando Els y Brent realizaban unas compras en la zona. Como viven cerca deciden llevarse uno por si tienen la suerte de verlo. Ya en casa, ha llegado la hora de sacar a Wilma y paseando por el barrio, de pronto se detiene interesada sobre una rejilla de ventilación que da a un sótano. Olfatea algo dentro y ya no quiere moverse. ¿Cuál es el objeto de su interés?. Observamos curiosos y descubrimos con sorpresa que lo que hay bajo la rejilla es ¡el gato perdido de los vecinos! ¡Bravo, Wilma! ¡El rescate de un gato por un perro!

VILMA, LA GUARDAESPALDAS

Una noche, cuando Brent salió a dar su paseo habitual con Wilma, mientras se acercaban a un árbol del camino, escuchó a dos hombres ocultos tras él y que de improviso uno le dice al otro ¡Vamos a robarle la cartera!. Brent intenta huir, pero ya es demasiado tarde y dos jóvenes salen de detrás del árbol y van rápidamente a su encuentro en actitud amenazante. Sin esperarlo, Wilma entra en acción gruñendo y enseñando sus colmillos, los chicos que no se esperaban esta reacción se quedan por un momento paralizados y entonces Wilma comienza a ladrar agresivamente. Los dos asaltantes se lo piensan mejor y salen huyendo. ¡Es mejor no exponerse a un bocado de un perro tan feroz!  Jajaja. Y así es como Wilma, ha impedido que Brent fuera atracado.

Estas son dos pequeñas historias que acaban bien gracias a la preciosa Wilma.

Junto con estas historias, sus adoptantes nos hicieron llegar unas emotivas fotos y pudimos comprobar como le ha cambiado la vida a alguien como ella, con tan desafortunado pasado. Las imágenes nos muestran a una Vilma tranquila y relajada con los niños, saboreando el placer de una cama mullida y de mordisquear un juguete, pero también esa carita de divertida impaciencia ante el juego anunciado o esa mirada atenta y despierta ante lo que pasa a su alrededor, y, lo que más nos gusta, la recíproca felicidad que se intuye en esa cercanía entre Vilma y Brent.


No cabe duda de lo contentos que están con su pequeña Willy.

Todos los de El Buen amigo os damos las gracias, Brent y Els.



[1] En la versión inglesa de su nombre

 


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