Rolf, un reto personal

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¡ R E T O   C O N S E G U I D O !  ¡ R O L F   A D O P T A D O !

Qué puedo decir yo de Rolf que no este expresado tan bien ya por Virginia, la voluntaria de EBA que está intentando con su evento en Facebook que su “ojito derecho” abandone el refugio por fin adoptado.

Para todas y cada una de las almas peludas que viven en el refugio ansiamos lo mismo, pero siempre hay alguna que te llega un poquito más o que te conmueve especialmente. Rolf es especial para Virginia, pero también para otros muchos voluntarios tiene un valor singular y que tiene que ver con su historia dentro del refugio. Un aprecio que se ha ganado a pulso a lo largo de los años que lleva en él.

Este precioso mestizo, con apariencia de pastor alemán pero mucho más pequeño, tenía incluso cola cuando entró (ver fotos de su ficha) pero una afección importante motivó su amputación. Pero a él no le importa, porque manifiesta su alegría con todo su cuerpo.

Pero sus peores momentos fueron cuando al poco tiempo de su llegada, empezó a manifestar unos síntomas incipientes de Leishmaniasis, que afortunadamente sólo tuvo la forma cutánea de la enfermedad, pero que afectó a su comportamiento y propició el acoso de algunos de sus compañeros de caseta.

Cuando los análisis dieron positivo su futuro se tiñó de negro pues su situación en el refugio se hacía muy complicada, sino inviable. El dictamen veterinario en casos similares y la experiencia pasada, normalmente hubieran aconsejado su eutanasia. Afortunadamente, la forma de enfrentarse a esta enfermedad ha cambiado por parte de veterinarios y protectoras y, siempre que la infección no esté muy avanzada y el estado de salud del perro permita su tratamiento, se puede controlar.

Así que nos arriesgamos y se apostó por darle la oportunidad de seguir adelante.  En seguida mejoró y hasta el día de hoy está haciendo una vida normal.

Normal, para un refugio claro, pues a pesar de haberse convertido en un adulto fuerte, alegre y sociable con todos, tiene que soportar los rigores de la vida entre vallas y muros. Muchos de los que han compartido caseta con él han salido ya adoptados, otros nuevos han entrado, y el todavía permanece. Lleva allí el tiempo suficiente para ser el referente de la “Caseta de Rolf”, como la nombran los voluntarios al hacer alusión a la misma.

Es un perro de carácter afable que se dejaba hacer cuando le teníamos que tratar su piel y las orejas y que le gusta jugar con sus compañeros y voluntarios.

Virginia se ha puesto en marcha con una difusión especial para Rolf, que ahora apoyamos también desde la web. Esperamos que a la fecha del evento hayamos conseguido que esté en otro lugar, formando parte de una verdadera familia y que Virginia haya logrado su reto personal.


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