Los hijos de Ingrid

Share

En el mundo de los humanos, la ley natural dice que uno no debería sobrevivir nunca a sus hijos, y debe ser verdad ya que la pérdida de un hijo es la vivencia más dolorosa que una madre o un padre puedan experimentar. Los que la han vivido lo saben bien.

 

 

Sin embargo, en las familias en las que uno o varios de sus componentes son de la especie perruna (o gatuna), se “asume” que lo natural es que ellos se vayan antes que nosotros, al menos durante los años de nuestra juventud y madurez –aunque nos aferramos a que no se vayan nunca. Pero al autoengaño de que ellos siempre estarán a nuestro lado, se le suma el de que nosotros siempre estaremos para cuidarlos y darles un hogar.

El tiempo o los cambios bruscos de la vida se encargan en muchas ocasiones de sacarnos de esa complaciente realidad y darnos de bruces con otras realidades, propias o ajenas, que construyen historias tristes y dolorosas, como la que ahora os traemos.

Laguna, Otto y Milagros son los tres hijos peluditos de Ingrid, una mujer que ha vivido con ellos desde siempre, desde el “casi siempre” de sus vidas perrunas, porque son adoptados, como muchos otros antes que ellos. Pero la vida no se detiene e Ingrid se ha hecho mayor. Su edad y su salud ya no le permiten seguir atendiendo a su familia.

Ingrid siempre ha sido una mujer fuerte y decidida que desde hace más de 25 años ha socorrido y se ha dejado la vida por las de cientos de perros, como voluntaria fundadora de “El Buen Amigo” o acogiendo en su casa a los más necesitados del refugio. Ahora, al proceso del duelo por la separación de sus queridos perros, se le une la tristeza de no saber que va a ser de sus hijos que han tenido que ingresar en el albergue en el que ella tantas veces atendió a los sin hogar.

Pero, ¿y para Laguna, Otto y Milagros? ¿cómo vivirán este cambio? ¿qué estarán sintiendo al ser apartados de su hogar?. Desubicados y confusos, ahora tienen que afrontar otra etapa dura que ya tendrían olvidada, la búsqueda de una nueva familia. Y en esta época del año en la que echaran de menos el calorcito y la tranquilidad de su casa.

Pero a esta historia doblemente triste por la rotura no deseada del vínculo entre ambas partes, podemos aún concederle un final feliz si entre todos contribuimos a que su estancia en el refugio sea la más corta posible. Ellos se merecen la oportunidad de recobrar una vida plena e Ingrid de encontrar el consuelo de saber que estarán bien en sus nuevos hogares (Cuando pregunta por ellos le contamos que los tres están juntitos en una caseta sólo para ellos y que estarán bien).

Queremos que nos ayudes a poner el final feliz que los cuatro necesitan.

NOTA: Desgraciadamente Laguna amaneció dormida para siempre el 28 de marzo. Todos lloramos su muerte.

Sobre Laguna, Otto y Milagros.

En realidad Laguna es una perra que Ingrid tenía en acogida y de hecho figura en el álbum de EBA desde hace tiempo, pero prácticamente ha pasado cinco de sus seis años (en abril los cumplirá) con Ingrid, por lo que era una más de su familia. Es un cruce de aguas, algo tímida al principio, pero dulce y cariñosa, aunque está en tratamiento contra Leishmania no manifiesta ningún síntoma y tiene un índice muy bajo. Está preciosa.

En cuanto a Otto, que parece un cruce de fox, hay que decir que es un perrito simpático y zalamero. De los tres perritos de Ingrid él es el más confiado, saluda a todo el mundo, sin duda un buen compañero. Tiene aproximadamente siete años, de los cuales ha vivido gran parte con nuestra Ingrid.

Milagros es la que ahora está más retraída. Tiene ocho años y le va costar más adaptarse al refugio. Sin embargo, es una perra tranquila y dulce. Ingrid le tiene especial cariño y nos pregunta especialmente por ella. Es un peluche.

¡PREGUNTA POR ELLOS Y VEN A CONOCERLOS AL REFUGIO!


 

 

 

 

 

FUVI0111ADANALSCD